Introducción

Un nuevo papel para los ayuntamientos

La presión ejercida sobre los gobiernos locales para que se cumplan los difíciles objetivos de reducción de carbono ha impulsado a los ayuntamientos a trabajar cada vez con mayor frecuencia en colaboración con la población local, los grupos de ciudadanos, las pymes, los proveedores de viviendas sociales y las asociaciones locales, para desarrollar servicios de baja emisión de carbono, y para operar la infraestructura del sistema energético, convirtiéndola en su propiedad.

Las comunidades energéticas son organismos participativos que se establecen en vista de una misión y que pueden convertirse en parte del sistema energético de una ciudad. Asumen diversos roles activos, por ejemplo, el de generadores, distribuidores, agregadores, proveedores o minoristas de energía. Asimismo, pueden actuar como empresas que ofrecen servicios de transporte con bajas emisiones de carbono o servicios de eficiencia energética. Las comunidades energéticas recaudan dinero directamente de la población, por ejemplo, al ofrecer acciones comunitarias o establecer una cooperativa. Este enfoque permite no sólo recaudar una considerable financiación, sino también contar con la participación comunitaria, que resulta igualmente valiosa.

La presente guía explora ejemplos de comunidades energéticas de toda Europa, y sirve de inspiración y fuente de ideas que pueden resultar útiles para los funcionarios de un ayuntamiento. Todos los ejemplos citados tratan sobre comunidades que utilizan energías renovables, ya que son las más comunes hoy en día. Las regulaciones nacionales en materia energética pueden llegar a influir al momento de decidir qué modelos serán los más adecuados para diferentes sitios. No obstante, esperamos que los diferentes ejemplos que aquí presentamos le proporcionen enfoques útiles que usted pueda luego adaptar a su contexto.

Comunidad energética

La presente guía hace hincapié en las maneras en que los ayuntamientos europeos pueden apoyar a las comunidades energéticas y trabajar colaborativamente con ellas. Las comunidades energéticas no tienen una definición específica en la política de la UE; por lo tanto, nuestra definición se basa libremente en el concepto de “comunidad de energías renovables”, tomado de la Directiva sobre energías renovables. Dicha Directiva contempla el derecho de los ciudadanos y las comunidades de energías renovables a producir, almacenar, consumir y vender energías renovables sin estar sujetos a cargas desproporcionadas y procedimientos discriminatorios.

La Directiva establece los principios clave de una comunidad de energías renovables, a saber:

  • Autonomía y proximidad: una comunidad de energías renovables es una entidad basada en la participación abierta y voluntaria, que tiene autonomía para gobernar y controlar sus propios asuntos. La correlación geográfica con una localidad es un principio organizador fundamental. Los ciudadanos que viven o trabajan en las proximidades de nuevos desarrollos energéticos que son propiedad de la comunidad se convierten en propietarios y participan de la toma de decisiones.
  • Las autoridades locales son accionistas elegibles: las comunidades de energías renovables pueden formarse en torno a objetivos y valores compartidos por todos los accionistas. Las autoridades locales pueden ser miembros de una comunidad energética o emprender acciones para apoyar a una comunidad de energías renovables que opera de forma independiente.
  • El beneficio de la comunidad: el objetivo principal de las comunidades de energías renovables es actuar según y para el beneficio de sus accionistas, sus miembros y su comunidad. Como organizaciones que actúan guiadas por la misión y los valores que han establecido para sí mismas, sin ánimo de lucro, las ganancias obtenidas a menudo se vuelven a invertir para el beneficio social o medioambiental de la comunidad.

Creemos que es importante añadir a esta definición la necesidad de adoptar la política de un voto por miembro y un proceso democrático para definir el liderazgo, la visión y la dirección. En nuestra opinión, el establecimiento de comunidades energéticas como cooperativas puede ser la mejor manera de lograr este objetivo. Sin embargo, este no es el único modelo posible. Las formas jurídicas y organizativas de las comunidades energéticas variarán en función del contexto y las regulaciones locales, así como de la forma en que se haya transpuesto a nivel nacional la definición de “comunidad de energías renovables”.

Nuestra concepción de comunidades energéticas es más amplia que la de las comunidades de energías renovables, ya que abarca la prestación de servicios de energía y transporte de baja emisión de carbono, así como la generación de energías renovables.

La búsqueda de afinidades

Las comunidades energéticas y los ayuntamientos tienen mucho en común. Las dos partes fundamentan su actividad en una misión y no en el lucro, operan a menudo en la misma escala geográfica, suelen compartir los mismos objetivos a largo plazo y rinden cuentas ante las mismas comunidades.

Al trabajar en conjunto con las comunidades energéticas, los ayuntamientos pueden generar beneficios económicos. Es posible aumentar la inversión ciudadana a través de las comunidades energéticas, aplicando un control democrático y fortaleciendo la participación inclusiva en la toma de decisiones. Los ingresos generados por las energías renovables locales pueden utilizarse para satisfacer las necesidades de la localidad, destinarse al suministro de servicios o invertirse en programas de erradicación de la pobreza energética. Las comunidades energéticas pueden activar las economías locales y las cadenas de suministro, al permitir que el dinero vuelva a circular en un ayuntamiento, generando un efecto multiplicador y nuevos empleos locales.

Igualmente notables son los beneficios sociales. Cuanto más trabajen colaborativamente los ciudadanos y las autoridades locales, más se fomentará la confianza. Una mayor participación ciudadana en las actividades de ahorro de carbono da lugar al surgimiento de lazos locales, genera voluntad de cambio y también evita la resistencia a la implementación de nuevos desarrollos o proyectos de energías renovables.

Colaboradores e iniciadores

Los ayuntamientos ocupan un lugar privilegiado para apoyar el crecimiento de las comunidades energéticas. Mientras elaborábamos la presente guía, pudimos identificar ejemplos de ciudades que actúan como iniciadoras de nuevas actividades relacionadas con comunidades energéticas a nivel urbano y de barrio. En otros casos, los ayuntamientos han creado condiciones favorables que permitieron el crecimiento de las comunidades energéticas a través de un cambio de políticas, la divulgación de información y servicios de asesoramiento, el acceso a tierras municipales, prácticas informadas de adquisición de servicios e incentivos.

El proyecto mPower: del ayuntamiento para el ayuntamiento

Implementado desde 2018 hasta 2022, mPower es un proyecto de Horizonte 2020 que funciona como programa de aprendizaje entre pares y reúne a más de un centenar de autoridades públicas locales europeas. Está diseñado para replicar las mejores prácticas innovadoras en materia de energía a nivel municipal, y permite el desarrollo de ambiciosos planes de transición energética.

La presente guía fue elaborada en colaboración con los funcionarios municipales que participan en el programa de intercambio “mPower Exchange” y es de relevancia para todos aquellos que desempeñan cargos en un ayuntamiento.

Durante el período 2019-2020, veinte ciudades de toda Europa participaron en el programa “mPower Exchange”. Estructurado a partir de visitas a ciudades, el programa ha permitido a las autoridades locales reunirse para explorar, comprender y desarrollar proyectos energéticos nuevos y ya existentes. Este programa de aprendizaje de gran participación se ha centrado en el intercambio de conocimientos prácticos y experiencia. Las temáticas en las que se ha enfocado han sido la eficiencia energética en las viviendas, las comunidades energéticas y la expansión de las energías renovables.

La presente guía comparte el conocimiento y la experiencia adquirida gracias a estos innovadores de ciudad. Si bien ningún proyecto puede reproducirse en su totalidad en otros sitios, creemos que otras ciudades encontrarán en estas experiencias la inspiración necesaria para crear soluciones adecuadas al contexto y las condiciones locales.

1. Iniciadores

En esta sección, exploraremos ejemplos de ayuntamientos que han establecido nuevas e inéditas comunidades energéticas.

“Hacia abajo y hacia arriba”: Wolfhagen, Alemania

Imagen < Cortesía de Dirk Schmidt en Wikimedia Commons

Cuando todavía no existen comunidades energéticas, el Ayuntamiento puede actuar como iniciador de nuevas organizaciones de comunidades energéticas.

En la pequeña ciudad de Wolfhagen, en el norte de Hesse, Alemania, el Ayuntamiento respaldó la creación de una cooperativa de ciudadanos que ahora posee una participación del 25 % en la empresa municipal de energía. Como resultado de la asociación, se han financiado 6 MW de un nuevo sistema de generación de energías renovables, y se ha creado una fundación para el ahorro energético.

La ciudad comenzó a desempeñar un papel activo en los asuntos energéticos locales en la era de la liberalización del mercado de la energía, en la década de 1990. Decidió retener, en lugar de vender, la compañía Stadwerke (una empresa de energía de propiedad municipal) y remunicipalizar la red local.

A principios de la década de 2000, su prioridad fue aumentar el suministro de energía renovable, como siguiente paso para mejorar la provisión de energía y hacer frente al cambio climático. La posibilidad de generar energía renovable a nivel local fue la ocasión ideal para que la ciudad emprendiera acciones climáticas que crearan oportunidades económicas locales y, al mismo tiempo, fomentaran la participación ciudadana.

El gerente de energía de Stadtwerke fue quien propuso la idea de crear una comunidad energética, al identificar la oportunidad de promover la participación ciudadana y recaudar el capital tan necesario para invertir en nuevos proyectos eólicos y solares.

El gerente presentó la idea ante el Ayuntamiento y recibió su apoyo. De esta manera, se comenzó un proceso de dos años de debates en el ayuntamiento, eventos públicos, proyecciones de películas y discusiones. Se creó la cooperativa BEG Wolfhagen y 264 ciudadanos de Wolfhagen se convirtieron en sus primeros miembros.

Una vez conformada, la cooperativa energética de Wolfhagen recibió la propuesta de adquirir una participación del 25 % en la empresa Stadtwerke, lo que permitió que los ciudadanos locales fueran propietarios directos. En su primera oferta de acciones comunitarias (valoradas en 500 euros cada una, con un máximo de cinco por socio), la cooperativa recaudó 1,47 millones de euros. De esta manera, los ciudadanos tuvieron la oportunidad de invertir en un nuevo plan energético a cambio de la participación en el capital. Aunque esta cifra era inferior al dinero requerido para comprar la participación del 25 %, el Ayuntamiento ofreció un préstamo para financiar el monto restante, que fue reembolsado en los 12 meses posteriores. La comunicación periódica entre las dos organizaciones se mantiene actualizada con las reuniones de la junta de supervisión, y ambas partes tienen el derecho de voto sobre todas las cuestiones relacionadas con la producción y el suministro de electricidad en la región.

El esfuerzo conjunto de la cooperativa y Stadtwerke ha producido resultados admirables. Los principales sistemas de generación de energía de la ciudad son el parque eólico de 6 MW y las plantas solares. La empresa obtiene ganancias todos los años, y los accionistas de la cooperativa reciben un dividendo anual (alrededor del 4 por ciento en 2016), mientras que los fondos restantes se destinan a la fundación de ahorro energético de la cooperativa. A finales de 2016, BEG Wolfhagen tenía 814 miembros con una riqueza cooperativa de más de 3,9 millones de euros. Ya totalmente establecida, la cooperativa otorga a los nuevos miembros un período de dos años para pagar su participación inicial en cuotas de 20 euros, lo que contribuye a ampliar el acceso de individuos e incluir a las familias de bajos ingresos.

Más allá de los incentivos económicos, la colaboración permite compartir fácilmente con los miembros de la cooperativa la experiencia y la información sobre los nuevos incentivos energéticos de los Gobiernos municipal y nacional. El hecho de que el 7 por ciento de la población de Wolfhagen es miembro de la cooperativa facilita la interacción con un gran número de ciudadanos locales.

Dado el conocimiento técnico necesario para renovar las viviendas y los sistemas de transporte, es aún más importante disponer de una vía clara y confiable para comunicarse con la población local.


Texto adaptado a partir de una entrevista de mPower sobre la transición energética en Wolfhagen


Más información

En defensa de la comunidad local: Plymouth, Reino Unido

Imagen < Imágenes inspiradas en Pixabay

En 2012, el Equipo Especializado en Bajas Emisiones de Carbono del Ayuntamiento de Plymouth desarrolló una idea ambiciosa y estableció una comunidad energética para cambiar la forma en que se compra, se utiliza y se genera la energía en la ciudad.

Plymouth es una ciudad de 260.000 habitantes, ubicada en el condado de Devon, en el sudoeste de Inglaterra, a orillas de un gran puerto natural. Ha sido durante mucho tiempo uno de los puertos más importantes del país. Su industria de manufactura y el puerto, que en el pasado permitió la inmigración al continente americano, siguen dominando la economía y el paisaje de la región. En las últimas décadas, la ciudad ha enfrentado diversos desafíos como la disminución de la productividad, la caída de los salarios y el aumento de la pobreza y la desigualdad. El astillero que alguna vez empleó a decenas de miles de personas ahora solo tiene 2.500 empleados.

Los ciudadanos sufren las consecuencias del deterioro de la estabilidad económica, agravado por significativos recortes en el gasto público destinado al apoyo social. En algunas zonas, la tasa de pobreza infantil es del 40 %. El 35 % de los residentes de algunos distritos vive en la pobreza energética, lo que a su vez afecta la salud mental y física, y profundiza el estrés. Los indicadores de salud mental en la ciudad son deficientes y existe una alta tasa de suicidio, lo que posiblemente esté vinculado a los elevados niveles de endeudamiento.

La estrategia para el cambio climático de Plymouth asume la urgencia de los desafíos que enfrenta la ciudad. Se centra en fomentar el esfuerzo de la comunidad por mejorar la eficiencia energética y abordar los problemas sociales al mismo tiempo que la reducción de carbono.

La creación de una comunidad energética

Imagen < Cortesía de Plymouth Energy Community

La creación de una comunidad energética en forma de organización comunitaria fue la oportunidad para que los ciudadanos y las empresas locales colaboraran con el Ayuntamiento en la lucha contra el cambio climático y la pobreza energética. La creciente frustración de los ciudadanos con los proveedores de energía más grandes del Reino Unido intensificó en el Ayuntamiento la necesidad de generar un cambio. Un concejal en particular impulsó la idea de establecer una organización que se ocupara de la temática de la energía y estuviera dirigida por los miembros. Propuso invitar a la población local a participar como coproductora de nuevos servicios energéticos, para así poder construir una alternativa más justa y confiable.

La iniciativa recibió el apoyo de la administración política y el Ayuntamiento comenzó a tomar medidas para permitir el proceso de creación de una comunidad energética. El personal municipal dedicó tiempo a reclutar cien miembros fundadores y directores voluntarios, desarrolló un plan de negocios y llevó a cabo estudios que permitieron localizar sitios potenciales para un proyecto de energía solar de propiedad comunitaria.

El resultado de este esfuerzo compartido fue la creación de Plymouth Energy Community (PEC) en 2014, como sociedad de beneficio comunitario y cooperativa. La organización es propiedad de sus miembros y funciona en beneficio de la comunidad. Tiene la misión de que un mayor sector de la población pueda ser propietaria de la infraestructura energética, y emprende proyectos de asistencia para las familias que han sido excluidas del sistema energético a causa de la pobreza energética.

Gracias al esfuerzo conjunto de los 12 integrantes del personal municipal, los 200 miembros y los cien voluntarios activos, la cooperativa desempeña una función clave como catalizadora para que los residentes tomen el control de los asuntos energéticos. La membresía está abierta a todo individuo u organización que se adhiera a los objetivos de PEC. Los miembros pueden participar en el funcionamiento diario de PEC a través de un programa de eventos periódicos que incluye, por ejemplo, visitas semanales de asesoramiento energético y la oportunidad de convertirse en uno de los ocho directores no ejecutivos de la organización. Las votaciones se llevan a cabo sobre la base de un voto por miembro. La relación entre el Ayuntamiento, el personal de PEC y los miembros se fortalece gracias al tiempo que el personal del Ayuntamiento ofrece a la cooperativa mediante un acuerdo de servicios.

Comunidades de energía solar

PEC ha instalado con éxito un sistema para generar 6 MW de energía solar, suficiente para suministrar electricidad a 2.000 viviendas. Un fideicomiso de tierras de la comunidad local recibe una renta anual por los dispositivos montados sobre tierra, y este ingreso se utiliza para proyectos locales, como la creación de parcelas de huerta comunitarias. Los beneficios excedentes, estimados en aproximadamente 1,5 millones de libras esterlinas, se sumarán a los recursos que destina PEC a sus proyectos para enfrentar la pobreza energética y reducir las emisiones de carbono.

Si desea obtener más información sobre la creación del fideicomiso de tierras y la financiación del sistema de energía solar, consulte el enlace que aparece más abajo.


Texto adaptado a partir del blog de Justin Bear, de Plymouth Energy Community, y las anotaciones de Laura William (mPower) sobre las visitas de estudio de mPower.


La inversión inicial en comunidades de energías renovables: Estrasburgo, Francia

El Ayuntamiento de Estrasburgo utiliza recursos municipales para dar inicio y apoyo a acciones de la comunidad.
Nivel de participación: colaborar

Imagen < Cortesía de Jorge Franganillo en Flickr

Estrasburgo es la capital y la ciudad más grande de la región del Gran Este de Francia. Situada en la frontera con Alemania, en la región histórica de Alsacia, es la capital del departamento del Bajo Rin. En el área metropolitana de Estrasburgo viven 785.839 personas, incluyendo la ciudad de Estrasburgo y la Eurometrópoli, que albergan al 13 % de la población de la región. Siendo un centro de manufactura, ingeniería y transporte, en la ciudad confluyen diversas actividades que generan un alto contenido de carbono, para las que se debe encontrar una alternativa antes de poder alcanzar la neutralidad de carbono. Es por este motivo que el Ayuntamiento se ha fijado el ambicioso objetivo de que el 40 % de las necesidades energéticas de la zona se cubra con energías renovables, de modo que se pueda depender de un sistema de energías 100 % renovables para 2050.

Los primeros pasos de una comunidad de energías renovables

Cuando Estrasburgo comenzó a abordar su compromiso con las energías renovables, los funcionarios del Ayuntamiento sabían que el trabajo requerido sería muy demandante, dado que la ciudad contaba con una cantidad mínima de generadores de energías renovables. Emprender la tarea de manera independiente no era una opción viable. Motivada por un compromiso político con la democracia energética y la participación ciudadana, la ciudad decidió incluir a la población en el debate y explorar cuál podría ser su participación en la transición energética.

El director del Departamento de Energías Renovables de Estrasburgo, Gerard Pol Gill, participó en el proceso desde el principio. Un análisis realizado por su departamento demostró el significativo papel que tendría la energía solar en el futuro suministro de energías mixtas para la ciudad. Gerard encargó a una empresa local que llevara a cabo un proceso de identificación de partes interesadas y que se pusiera en contacto con ciudadanos que estuvieran interesados en consolidar un sistema de generación de energía solar de propiedad local.

Apoyo continuo

Después de un año de reuniones incesantes, se conformó un grupo de personas con ideas afines, que luego se convertiría en un pequeño pero sólido equipo principal de once integrantes. Una vez que el equipo se hubo conformado, los funcionarios municipales dedicados a la cuestión energética continuaron brindando su apoyo a la cooperativa durante todo el proceso inicial. El Departamento de Energías Renovables convocó a una serie de reuniones públicas en las que expertos proporcionaron conocimientos básicos sobre energía solar y el establecimiento de una cooperativa energética. Se invitó a participar a oradores de los grupos que ya habían iniciado proyectos similares en las cercanías para que compartieran en primera persona sus experiencias. A continuación, se propuso la idea de crear un grupo que pudiera seguir trabajando por derecho propio.

Una vez que el grupo decidió asumir la tarea, el Ayuntamiento continuó apoyando a la cooperativa durante toda su fase de consolidación, a través de una presencia periódica en las reuniones, mediante propuestas de asesoramiento y apoyo, y trabajando en la consolidación de relaciones de trabajo con la administración municipal en general.

La cooperativa estaba interesada en instalar un sistema de paneles solares sobre techos municipales. El equipo municipal encargado de las energías renovables consultó con asesores las cuestiones jurídicas, administrativas y de contrataciones, para evaluar los términos en los que se podrían arrendar los techos a la cooperativa y para definir el rol que asumiría el Ayuntamiento en el proyecto, en calidad de parte interesada. El proyecto se inició y pudo desarrollarse gracias a la buena voluntad del personal electoral y municipal; sin embargo, fue y sigue siendo aún en la actualidad un verdadero proceso de aprendizaje para todos los involucrados.

Jacqui Cullen, miembro de la cooperativa, opinó sobre la importancia que había tenido el apoyo municipal: “En otra ciudad en la que trabajé se había intentado implementar un proyecto de energías renovables. Realmente no les fue fácil encontrar techos, financiación y apoyo”. Jacqui decidió unirse al proyecto en Estrasburgo sólo cuando comprobó que la ciudad alentaba a los grupos a reunirse y a trabajar en las temáticas. “El apoyo brindado por la ciudad desde el principio ha hecho que el trabajo grupal fuera mucho más fluido que en otros casos de los que fui testigo”.

La cooperativa ya ha completado todas las tareas fundamentales para la creación de una nueva empresa y un nuevo modelo de negocios. Los integrantes estiman que el proceso ha requerido hasta 63 horas de voluntariado, dos reuniones a la semana durante un año y mucho aprendizaje. La cooperativa ya está lista para comenzar a instalar los sistemas de energía solar y tiene el objetivo de implementar tres en 2021.

El Ayuntamiento ya se ha comprometido a adquirir una participación de capital en la cooperativa solar, pero aún queda por resolver cómo consignar la compra de dicha participación en conformidad con la regulación de adquisiciones del Gobierno local. No obstante, se han presentado nuevas oportunidades. El contacto que los miembros de la cooperativa han establecido con las empresas locales, los comités de bloques de pisos y la industria ha brindado nuevas posibilidades de espacios en techos, que se están explorando actualmente.

El equipo del Ayuntamiento de Estrasburgo que se especializa en cuestiones de energía está trabajando ahora con las administraciones análogas, lo que le permitirá compartir su experiencia y apoyo para implementar un proyecto similar dentro de su área.


Texto adaptado a partir de la entrevista en el podcast de mPower con Jacqui Cullen (integrante de la cooperativa) y Gerard Pol Gili (Ayuntamiento Metropolitano de Estrasburgo)


2. La creación de condiciones favorables

Los ayuntamientos pueden actuar como facilitadores de proyectos y así crear las condiciones para que una comunidad energética se pueda establecer, y para que el sector crezca y se profesionalice.

Al adoptar políticas y objetivos a largo plazo como parte de un marco estratégico más amplio, es posible dirigir recursos y esfuerzos hacia la comunidad energética.

El derecho a la energía: Valencia, España

Imagen < Cortesía de AG-Pics en Pixabay

En mayo de 2021, la fundación València Clima i Energia anunció un nuevo objetivo político: establecer cien comunidades energéticas en la ciudad para 2030.

Situada en la costa este de España, Valencia es la tercera ciudad más grande del país y la capital de la región valenciana. Tras la firma de la declaración del Pacto de los Alcaldes en 2009, el Ayuntamiento creó la fundación València Clima i Energia para desarrollar e implementar estrategias, acciones y herramientas que contribuyan al logro de los objetivos. La piedra angular del trabajo ha sido la adopción de un enfoque centrado en la prevención de la pobreza energética y en el “derecho a la energía”, traducido en programas para mejorar el bienestar de los ciudadanos.

En Valencia, una comunidad energética es una organización sin ánimo de lucro, ubicada en el corazón de cada barrio. La participación abierta permite a los ciudadanos, las pequeñas empresas y los representantes municipales producir, compartir y consumir energías renovables de forma colectiva. El objetivo del Ayuntamiento es establecer comunidades energéticas en todos los barrios.

El fundamento para la política surgió de una experiencia exitosa anterior de la ciudad, durante el trabajo en colaboración con las partes interesadas locales para establecer la estrategia climática local, apoyada por el liderazgo político. El Ayuntamiento había formado un grupo externo con 20 representantes de la sociedad civil, empresas privadas, el mundo académico, entidades públicas y los medios de comunicación, que coordinaría y crearía una hoja de ruta a fin de encauzar la transición energética para 2050. Reconociendo la importancia del trabajo colaborativo al momento de definir dicha hoja de ruta, la administración valenciana quiso encontrar una manera de integrar la colaboración ciudad-ciudadana a largo plazo. Las comunidades energéticas permiten implicar a los ciudadanos en los asuntos energéticos y fomentar la propiedad de los futuros sistemas de energía.

Información y asesoramiento

Para fomentar nuevas comunidades energéticas, los ayuntamientos están llevando a cabo eventos e implementando mecanismos de apoyo que permiten compartir oportunidades de crear una nueva comunidad.

En Valencia, se han establecido dos nuevas comunidades energéticas a partir de una Oficina de Energía creada por la ciudad, que proporciona apoyo directo a los ciudadanos de los barrios. Este espacio de asistencia ciudadana se encuentra en la zona de Ayora, donde una de cada cuatro personas vive en situación de pobreza energética. Se remodeló una tienda antigua para crear un centro donde toda persona que desee encontrar apoyo pueda reunirse con personal capacitado y conversar sobre temáticas de energía. Allí, un educador medioambiental, un trabajador social, un arquitecto y un ingeniero ofrecen asesoramiento sobre medidas que los ciudadanos pueden implementar a pequeña escala para mejorar la eficiencia energética del hogar. También, ofrecen información sobre subsidios y asistencia con las facturas de luz.

Para promover las comunidades energéticas, el equipo ha organizado talleres sobre tecnologías de energía renovable, oportunidades y posibles formas organizativas. La oficina desempeña un papel importante como espacio que reúne a residentes locales con una perspectiva afín para debatir ideas, establecer contactos y planificar acciones. Todo ciudadano que desee iniciar una comunidad energética puede recibir el apoyo directo y permanente de la oficina para poner en marcha su proyecto.

A partir de este trabajo, se han creado dos nuevas comunidades energéticas en los barrios de Ayora y Algirós. Fernando González, secretario de la asociación que gestiona una de las comunidades, afirmó que el apoyo municipal ha sido crucial para concretar el proyecto de energía solar fotovoltaica que habían propuesto los ciudadanos locales. La oficina municipal les ayudó a entender la forma en que trabajan las comunidades energéticas autogestionadas y les brindó el apoyo adecuado para comenzar a funcionar.


Texto adaptado a partir de la entrevista realizada en el podcast de mPower a Carmen Castells, funcionaria de la Oficina de la Energía de Valencia e Indertec-Imedes, y Fernando González


Más información

La acción local basada en datos: Barcelona, España

Imagen < 2.a abajo < Barcelona por la noche. Cortesía de EvgeniT en Pixabay

El Ayuntamiento de Barcelona ha estado experimentando con enfoques basados en datos para inspirar una nueva comunidad energética centrada en la energía solar.

Dado que solo el 1 % de la energía de Barcelona se produce localmente, impulsar la generación de energías renovables es una de las prioridades para reducir la dependencia de la ciudad de la energía de alto consumo de gases de efecto invernadero, suministrada a través de la red nacional.

La investigación llevada a cabo por el Ayuntamiento ha demostrado la importancia de los tejados en la transición energética de la ciudad: la energía solar fotovoltaica instalada en azoteas podría proporcionar el 60 % de la electricidad consumida en los hogares de Barcelona.

La ciudad ha desarrollado una herramienta para ayudar a los ciudadanos y otras partes interesadas a comprender esta posibilidad de energía solar. Un mapa en línea con un sistema codificado por colores destaca los edificios con el mayor potencial de rendimiento energético y ofrece información sobre la generación de energía prevista y el ahorro de gases de efecto invernadero. También se puede visualizar un mapa que detalla las ubicaciones de los sistemas de energía solar municipales existentes. El Ayuntamiento prevé que la divulgación de esta información puede inspirar la creación de nuevas comunidades energéticas.

Imagen < Cortesía del Ayuntamiento de Barcelona

Hasta la fecha, la herramienta ha demostrado ser útil para los grupos que tienen la intención de crear una nueva comunidad energética local, ya que les permite visualizar dónde están las instalaciones fotovoltaicas existentes y cómo se conectan con los nuevos sitios.

El Ayuntamiento está por participar en un nuevo proyecto en calidad de miembro, con la colaboración de Som Energia, una gran cooperativa energética española con 55.000 integrantes: en un trabajo conjunto, instalarán un sistema de energía solar de una comunidad energética local en una azotea de propiedad municipal. El Ayuntamiento continuará explorando cómo utilizar los datos para apoyar a las comunidades energéticas en el próximo proyecto DataCity, y también investigará las distintas maneras en que se puede redistribuir el excedente de electricidad de las instalaciones solares entre los grupos vulnerables.


Texto adaptado a partir de la investigación realizada por Laura Williams para mPower


La tierra es poder: Plymouth, Reino Unido

Imagen < Imágenes inspiradas en Pixabay

En algunos sitios, los ayuntamientos pueden ofrecer a las comunidades energéticas acceso directo a tierras a través de arrendamientos a largo plazo o transferencias de activos. En Plymouth, Reino Unido, el Ayuntamiento transfirió la propiedad de tierras municipales a un fideicomiso comunitario para un nuevo proyecto de comunidad energética.

Todo comenzó en 2015, cuando Plymouth Energy Community (PEC), una cooperativa de energía local (consulte más arriba), descubrió un lote de tierra abandonado que era de propiedad municipal y solicitó al Ayuntamiento evaluar qué posibilidades existían de utilizarlo para un proyecto de energía solar de propiedad comunitaria. La zona en cuestión, en el suburbio de Ernesettle, está situada junto a una planta de tratamiento de aguas residuales y una instalación de almacenamiento de municiones, y está clasificada como área de voladura, lo que la hace inadecuada para muchos usos productivos.

magen < Cortesía de Carbon Co-op

El vínculo entre el Ayuntamiento y PEC es de larga duración, desde el momento en que el Ayuntamiento ofreció su apoyo para la creación de la cooperativa. El Ayuntamiento concedió el permiso de planificación para el proyecto Ernesettle y le otorgó un préstamo de bajo coste para cubrir una parte de la instalación. Con el fin de maximizar el impacto social del proyecto, el sitio de Ernesettle se transfirió al Four Green Land Trust (FGLT), un fideicomiso de tierras de la comunidad local. Cuando PEC desarrolló la instalación solar en el sitio, el FGLT cobró a la cooperativa un alquiler por el terreno, generando un ingreso de más de 20.000 euros al año, lo que produjo un valioso flujo de ganancias.

El fideicomiso FGLT desempeñó un papel clave en el proyecto organizando una serie de actividades de promoción que incluía publicidad en las redes sociales, puestos callejeros y los medios de comunicación locales. Además, llevó a cabo eventos de debate comunitario para que la población local accediera a más información sobre el proyecto, reconociera el valor potencial para la comunidad y aportara sus opiniones. Las experiencias anteriores de instalaciones solares en la zona habían creado un clima de desconfianza ante los nuevos desarrollos. El desarrollador de un proyecto de huerta solar ubicada en la cima de una colina había prometido compartir los beneficios con la comunidad y, sin embargo, años después, ninguno de esos beneficios se había materializado. Cuando PEC ofreció la posibilidad de comprar acciones y acceder a derechos de gobernanza, y estableció una secuencia clara de beneficios para la comunidad local, la actitud comenzó a cambiar.

Una vez que se garantizó el sitio, PEC estableció Plymouth Energy Community Renewables, una sociedad de beneficios comunitarios, para recaudar fondos de inversores privados que se destinarían a financiar la instalación de sistemas de energías renovables comunitarias, incluso en Ernesettle.

El proceso recibió aportes mediante préstamos de bajo coste otorgados por el Ayuntamiento y un crédito puente. La Plymouth Energy Community Renewables trabajó con Ethex, la plataforma de inversión ética, para crear una oferta de acciones de patrimonio comunitario y aumentar el capital a largo plazo. Ethex proporciona las herramientas, la experiencia y los recursos necesarios para establecer, dirigir y supervisar las relaciones con los inversores ciudadanos.

Toda persona mayor de 18 años podría comprar una acción que oscilara entre 50 y 100.000 libras esterlinas. PEC tomó la iniciativa y promocionó la oferta de acciones a nivel local, la presentó ante los miembros que ya integraban la cooperativa y organizó una serie de eventos comunitarios locales para llegar a una mayor audiencia. Para 2017, 520 inversores habían recaudado un total de 2,4 millones de libras esterlinas en acciones comunitarias, y 1 millón de libras se asignó retrospectivamente al proyecto solar de Ernesettle. Los accionistas recibirán un reembolso a lo largo de la vigencia del plan y obtendrán una tasa de interés objetivo del 5-6 %.

Plymouth Energy Community Renewables ahora suministra 6 MW de energía limpia, lo suficiente para proporcionar electricidad a 2.000 hogares y ahorrar 72.500 toneladas de CO2 durante los 20 años de vida del proyecto. Las organizaciones anfitrionas ya han ahorrado más de 450.000 libras esterlinas gracias a los techos solares. El fideicomiso Four Greens Community Trust utiliza su alquiler anual del terreno para proyectos locales en el área. Los beneficios excedentes, que se estiman en alrededor de 1,5 millones de libras esterlinas, se destinarán a los proyectos que desarrollará PEC para reducir la pobreza energética y las emisiones de carbono; por ejemplo, se financiará el servicio de asesoramiento que recibe la cooperativa, la creación de nuevos puestos de trabajo y los proyectos de mejora de la biodiversidad, como la creación de parques de flores silvestres y colmenas.


Texto adaptado a partir del artículo de Justin Bear (Ayuntamiento de Plymouth) y las anotaciones de Laura Williams sobre la visita de estudio (mPower)


Información adicional

El fútbol da paso a las turbinas: Eeklo, Bélgica

Imagen < Cortesía de Japplemedia en Wikimedia

Para que las comunidades energéticas participen en licitaciones públicas, los Ayuntamientos pueden crear condiciones más equitativas adaptando los criterios de licitación de forma tal que permitan incluir el valor social local y la participación ciudadana. La pequeña ciudad belga de Eeklo, en Flandes, tiene alrededor de veinte mil residentes en un distrito que abarca aproximadamente 30 kilómetros cuadrados. Utiliza alrededor de 4 GWh de energía al año, principalmente de la red de gas y petróleo, un suministro que cuesta alrededor de 40 millones de euros al año.

La ciudad comenzó a trabajar en la implementación de una transición energética local hace más de 20 años. En 2018, mediante el Plan de Acción de Energía Sostenible de Eeklo, se comprometió a reducir en al menos un 63 % las emisiones de CO2 para 2030.

El trabajo innovador de Eeklo le ha permitido ganarse la reputación de “ciudad climática”. El Ayuntamiento cree que sólo las soluciones de propiedad colectiva son justas y viables, debido a que las fuentes de energía que utilizan, como el viento y el sol, son para el beneficio de todos. Considera también que fomentar la participación ciudadana y la posibilidad de convertirse en propietario del sistema energético son la oportunidad adecuada para que los residentes se unan a los debates, se informen sobre temáticas climáticas y sean co-creadores de las soluciones. Por otro lado, el Ayuntamiento también se esfuerza por encontrar maneras viables para que las grandes sumas de dinero que actualmente se gastan en energía no salgan de la economía local.

Con estas tres ideas orientadoras, la ciudad prevé alcanzar sus objetivos de sostenibilidad de una manera que fomente la participación local en la transición energética.

Imagen < Cortesía de Carbon Co-op

La comunidad energética local de la ciudad tuvo su origen en el ámbito futbolístico. En la década de 1990, el club local solicitó al Ayuntamiento apoyo financiero para comprar nuevos jugadores. Sin presupuesto excedente, la ciudad comenzó a buscar métodos alternativos para generar fondos a nivel local. Un colega, que había viajado recientemente a Alemania, había sido testigo de cómo el país utilizaba proyectos de turbinas eólicas para generar fondos para gastos locales.

Inspirado en esta idea, el equipo encargado de cuestiones de energía de Eeklo evaluó los sitios de propiedad municipal con el fin de encontrar ubicaciones adecuadas para la generación de energías renovables. Una vez seleccionados los sitios ideales, organizó una licitación pública. Para garantizar que el trabajo se centrara en el compromiso de fomentar la participación y la posibilidad de que los residentes se convirtieran en propietarios del sistema energético, el equipo incluyó criterios específicos. Ecopower, una de las dos únicas cooperativas establecidas en Bélgica en ese momento, respondió a la licitación con la promesa de que el nuevo proyecto eólico sería 100 % de propiedad ciudadana. El Ayuntamiento de Eeklo adjudicó el contrato a Ecopower, que, en ese momento, solo contaba con la ayuda de diez voluntarios activos. Sin embargo, como la organización tenía un rendimiento financiero normal, pudo emplear a nuevos miembros y ampliar el personal.

A partir de este primer ejemplo, el Ayuntamiento ha utilizado un enfoque similar para licitar los proyectos energéticos posteriores. Ahora la ciudad cuenta con tres turbinas eólicas que son propiedad de la cooperativa y continúa experimentando con criterios de adquisición progresiva. En una reciente comisión para desarrollar una red de calefacción urbana, la ciudad incluyó los siguientes criterios como parte de la licitación:

  • El precio de la calefacción renovable no debe exceder el de la calefacción individual con una caldera de gas, incluyendo la compra, la instalación, el consumo y el mantenimiento.
  • Los residentes deben se propietarios de al menos el 30 % de la red.
  • El desarrollador del proyecto debe comprometerse a tomar iniciativas para hacer frente a la pobreza energética de la ciudad.

Se adjudicó el contrato a Ecopower, que trabajará en colaboración con la transnacional francesa Veolia.

El Ayuntamiento de Eeklo considera que trabajar en colaboración con Ecopower le ha permitido anteponer el valor social a los beneficios. Las tres turbinas eólicas generan 7.400.000 kWh al año y suministran energía a 6.700 viviendas, lo que supone un ahorro de 2.900 toneladas de CO2 anualmente. La cooperativa ha invertido más de 50 millones de euros en proyectos de infraestructura energética local, es capaz de proporcionar energía limpia a sus miembros e invierte las ganancias en medidas para reducir el uso de energías menos rentables, como el aislamiento para el hogar y las estaciones de carga de bicicletas eléctricas.

Como proyecto de asistencia, el Ayuntamiento está contemplando ofrecer una prefinanciación para la compra de acciones de Ecopower de modo que las familias más vulnerables puedan acceder a energía más barata. Una investigación llevada a cabo entre los integrantes de los 750 hogares más vulnerables reveló que el coste energético que enfrentan estas familias es aproximadamente 300 euros más caro que si compraran la energía a Ecopower.

El Ayuntamiento de Eeklo está explorando también formas para apoyar este nuevo enfoque haciendo uso de su poder regulatorio y de defensa. Se está evaluando la posibilidad de implementar un nuevo marco jurídico que permita a las cooperativas instalar paneles solares en los hogares de las familias que no pueden invertir. A nivel estatal regional, el Ayuntamiento impulsa una nueva ley flamenca que garantice que todo nuevo proyecto de generación de energías renovables también deberá invertir en la comunidad local.


Texto adaptado a partir de la sesión de testimonios de expertos de mPower, con Jan de Pauw, consultor de energía de Eeklo/Ecopower


Innovación financiera: Devon, Reino Unido

Imagen < solicitada a Devon

El Ayuntamiento del condado de Devon ha co-diseñado un Acuerdo Sintético de Compra de Energía que le permitiría adquirir energías renovables producidas localmente, dando lugar a que la comunidad energética ganara un cliente/comprador a largo plazo, con un precio garantizado. Esta clase de acuerdo es de particular importancia en los países en los que se han eliminado gradualmente los incentivos arancelarios.

Devon es un gran condado rural all suroeste de Inglaterra. En febrero de 2019, el Ayuntamiento declaró una emergencia climática, comprometiéndose a facilitar la reducción de las emisiones de carbono para alcanzar el cero neto en 2050. El Ayuntamiento ha designado a un grupo de trabajo especial para investigar en qué aspectos se debe trabajar, adoptando un enfoque basado en evidencias. Los resultados intermedios han sido reunidos en un plan de ocho puntos que incluye compromisos para poner fin al uso de combustibles fósiles, reducir la necesidad de energía y convertir a los ciudadanos en el eje del cambio en todo el condado. Para reducir su propia huella de carbono, el Ayuntamiento tiene como objetivo cubrir el 30 % de sus necesidades energéticas con energías renovables y, al mismo tiempo, asumir un rol activo de asistencia para el sector energético comunitario.

El Ayuntamiento del condado de Devon considera que la energía comunitaria es una forma de mantener el dinero en la economía local, reducir las emisiones de carbono, aumentar la seguridad en materia de energía y ayudar a erradicar la pobreza energética. Con seis organizaciones energéticas comunitarias en funcionamiento, y cuatro emergentes ya establecidas en el condado, el Ayuntamiento decidió encontrar una manera de apoyar su crecimiento.

La normativa europea de contratación pública impide que las autoridades públicas designen a una organización de energía comunitaria como proveedor de energía preferido, por lo que el Ayuntamiento comenzó a explorar rutas alternativas para apoyar a dichas organizaciones. La idea de un acuerdo de compra de energías sintéticas surgió como posible solución que podría proporcionar a las organizaciones la seguridad económica suficiente para invertir en una nueva generación de energías renovables.

Mediante el Acuerdo Sintético de Compra de Energía, el Ayuntamiento podría trabajar con una organización de energía comunitaria, establecer un “precio de ejercicio” por cada kWh de energía renovable que se generará y garantizar la transacción firmando una garantía de origen de electricidad renovable (REGO).

Cada vez que la organización comunitaria vende su energía al mercado mayorista, el Ayuntamiento compara el precio de mercado recibido con el “precio de ejercicio” establecido en la garantía REGO. Cuando el precio es inferior al precio garantizado, el Ayuntamiento compensa al generador de energía. Si el precio en el mercado es superior al precio de ejercicio, el generador compensa al Ayuntamiento.

Con este acuerdo asegurado, las organizaciones de energía comunitaria pueden convocar a inversores y solicitarles el capital necesario para desarrollar nuevas instalaciones de generación de energía, con la certeza de que tendrán una fuente de ingresos garantizada.

Imagen < Cortesía de Doug Eltham

Por lo tanto, el Ayuntamiento no está comprando directamente energía de la organización comunitaria, y continúacomprando a un proveedor de energía estándar y regulado. La garantía REGO es un instrumento financiero que permitiría al Ayuntamiento actuar en calidad de patrocinador de la organización comunitaria a largo plazo. Fundamentalmente, al tratarse de un “instrumento financiero”, queda fuera de las normas de contratación que habrían impedido al Ayuntamiento adquirir directamente energía local.

La investigación sobre este nuevo modelo, llevada a cabo por el Ayuntamiento, establece una serie de beneficios que habilitan los Acuerdos Sintéticos de Compra de Energía desde una perspectiva financiera, social y de reducción de carbono. Al proporcionar seguridad económica a las organizaciones locales, se podría construir un nuevo sistema de generación de energías renovables en todo el condado, lo que ayudaría al Ayuntamiento a cumplir sus objetivos de emergencia climática. En el contexto actual de aumento de los precios de la energía, el acuerdo podría generar un superávit para la administración.

Aunque entiende que es probable que el “precio de ejercicio” inicial acordado con una organización comunitaria de energía sea más alto que el de un operador comercial, el Ayuntamiento de Devon confía en que los beneficios a largo plazo para la economía local superarán con creces la inversión inicial. Una evaluación socioeconómica reciente predijo que tener una huerta solar fotovoltaica de propiedad comunitaria de 100 MW generaría 15 millones de libras esterlinas adicionales para la economía local, en comparación con el beneficio que otorgaría un sistema que fuera de propiedad de un organismo puramente comercial. Este dinero podría seguir solventando el trabajo que realizan las organizaciones comunitarias de energía para abordar la pobreza energética, poner en marcha planes de eficiencia de la energía, etc.

El apoyo de las bases

El Ayuntamiento de Devon está apoyando a la comunidad energética del condado de varias maneras, por ejemplo, otorgando subvenciones para la puesta en marcha o la viabilidad de proyectos, financiando préstamos o fondos de préstamos rotatorios, actuando como garante financiero y ofreciendo descuentos en el impuesto sobre bienes inmuebles comerciales.

El Ayuntamiento de Devon creó el Fondo de Aceleración para la Energía Comunitaria de Devon, con el objetivo de establecer pequeñas empresas emergentes. Se han distribuido 62.000 libras esterlinas en fondos de subvención a grupos de la comunidad energética local, a través de Regen, una organización que se dedica a hacer investigaciones sobre el sistema energético sin ánimo de lucro y que cuenta con experiencia en el trabajo con organizaciones comunitarias de energía.

El Programa de Aceleración para la Comunidad del Sudoeste implementado por Regen brindó apoyo personalizado a dieciocho organizaciones comunitarias de energía de Devon. Para que cada organización desarrollara su propio enfoque, la asistencia incluyó la búsqueda de sitios, asesoramiento sobre instalaciones solares en azoteas y la planificación de la participación comunitaria, así como sesiones educativas sobre modelos financieros, redacción de licitaciones, soporte para sitios web, participación comunitaria, y marketing y planificación de habilidades. El trabajo se documentó a través de listas de verificación para cada organización de energía comunitaria con el objetivo de ayudar a otros grupos a atravesar el proceso.

El programa permitió que tres organizaciones pudieran instalar paneles fotovoltaicos solares de 412 kWp en azoteas, y asiste a una gran variedad de proyectos en diferentes niveles de desarrollo. El Ayuntamiento del condado de Devon ha invertido un total de 107.000 libras esterlinas en instalaciones energéticas comunitarias. Esta ayuda se complementó con 284.000 libras esterlinas de financiación otorgadas a través del programa “Rural and Urban Community Energy Funds (RCEF)” (Fondos para la Energía Comunitaria Rural y Urbana) del Gobierno del Reino Unido, que se destinaron de manera directa a las organizaciones comunitarias de energía de la región.


Texto editado a partir de la sesión de testimonios de expertos de mPower, con Alistair Mumford del Ayuntamiento del condado de Devon


3. El trabajo colaborativo

Los ayuntamientos pueden establecer asociaciones estratégicas con las comunidades energéticas ya establecidas, por ejemplo, para desarrollar mercados energéticos locales, poner en marcha programas de eficiencia energética o financiar proyectos de energía renovable en edificios públicos.

Una nueva forma de pensar: Aspropyrgos, Grecia

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La autoridad municipal de Aspropyrgos está trabajando junto con una cooperativa de energía local para desarrollar un nuevo concepto de comunidad energética que proporcionará energía gratuita a 250 familias vulnerables y, al mismo tiempo, cubrirá las necesidades de suministro del ayuntamiento.

Aspropyrgos es una ciudad griega situada a 20 km de Atenas. En la década de 1960, la actividad industrial se trasladó a la zona y desplazó a la agricultura, que dominaba históricamente la región. Desde entonces, la población ha crecido de manera considerable, y hoy en día el distrito municipal tiene más de 30.000 habitantes. El Ayuntamiento fue uno de los primeros signatarios del Pacto de los Alcaldes y elaboró su primer Plan de Acción en 2009. La urgencia de abordar el cambio climático se ha intensificado de manera ininterrumpida, ya que la zona suele padecer olas de calor y condiciones climáticas extremas cada vez con mayor frecuencia.

La cooperativa ciudadana Electra Energy ha fomentado la comunidad energética en Grecia y sus alrededores desde 2016. En todo este tiempo, su estrategia de promoción boca a boca, en las redes sociales y mediante eventos públicos frecuentes le ha permitido llamar la atención de posibles socios fundadores municipales, ciudadanos y pymes locales. Cuando trascendió la noticia de que la cooperativa había implementado anteriormente un proyecto de desarrollo de recursos energéticos comunitarios para refugiados y un proyecto de medición virtual de energía neta, el Ayuntamiento de Aspropyrgos contrató a Electra para realizar un estudio sobre la pobreza energética en la región. La investigación determinó que casi el 45 % de las familias tenían dificultades para pagar sus facturas de electricidad debido al elevado costo de vida y el alto precio de la energía.

En respuesta, Electra Energy propuso desarrollar un nuevo proyecto solar piloto de autoconsumo. De un máximo de 1 MWp de potencia, donde 0,5 MWp proporcionaría electricidad gratuita a las familias vulnerables. La otra mitad cubriría algunas de las necesidades de electricidad del ayuntamiento. Se reunirá a todos los miembros de la comunidad energética local en un grupo de consumidores exentos de los costes de la red.

El proyecto costará aproximadamente 800,000 euros, además de los 20,000 euros inicialmente facilitados por la ciudad para cubrir el estudio llevado a cabo por la cooperativa. La propuesta cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Aspropyrgos, que ya ha presentado el plan ante la autoridad regional para financiar el proyecto.


Texto adaptado a partir de la sesión de testimonios de expertos por Dimitris Kitsikopoulos (Electra Energy)


La energía en el barrio: Gante, Bélgica

El Ayuntamiento de Gante se ha asociado con Energhent, una organización comunitaria de energía, para construir una infraestructura energética local e invertir en su desarrollo.

Gante es la tercera ciudad más grande de Bélgica y está situada en la provincia de Flandes Oriental. Los 156 km2 del ayuntamiento acogen a una población de 263.460 habitantes. Como ciudad portuaria, Gante reúne 169 nacionalidades diferentes y tiene una gran población estudiantil (equivalente a casi un tercio de la población) que se traslada desde y hacia la metrópoli todas las semanas.

La ciudad empezó a elaborar su estrategia climática en 2009, cuando se firmó el Pacto de los Alcaldes. El objetivo a largo plazo de convertirse en una ciudad climáticamente neutra para 2050 se desglosa en compromisos a corto plazo que permitirán reducir las emisiones locales de carbono en un 20 % para 2020 y en un 40 % para 2040. Siete temáticas centrales dan fundamento a la estrategia: la eficiencia energética en el hogar y en los edificios comerciales, la implementación de medios de transporte con reducida emisión de carbono, el fomento de industrias y alimentos sostenibles, la instauración de una economía circular y la adaptación al clima. Cada una de estas temáticas se abordará en toda la ciudad a través de distintas actividades programadas. En cuanto a las energías renovables, la ciudad ha estimado que necesita instalar 80 MW de generación solar y 100 MW de eólica para 2030.

Los ciudadanos se han convertido en socios esenciales para acelerar la transición local en Gante. A fin de lograr el objetivo propuesto, la ciudad ha puesto en marcha proyectos específicos para cada área del distrito, combinados para generar un impacto local positivo. El trabajo se basa en el compromiso de llevar a cabo una transición inclusiva. Se han establecido vías para abordar la vulnerabilidad energética, mediante centros de asesoramiento energético comunitarios existentes, así como nuevos proyectos.

La cooperación entre múltiples partes interesadas

Visita de estudio de mPower: recorrido a pie por el “Buurzame Stroom”.

La ciudad inició una colaboración única en su tipo con una serie de socios locales, y lanzó el programa “Buurzame Stroom” (el poder del vecindario, en holandés), un esquema piloto de participación de barriol que comenzó a funcionar en 2018 y duró hasta 2020. Como sede del proyecto, se seleccionó el distrito de Daamport, una zona suburbana con alta densidad de población, debido a la oportunidad que representaba para explorar la inclusividad social.

Entre los socios se encuentran tres cooperativas de energía (dos con experiencia en sistemas de energía y la tercera especializada en el transporte de baja emisión de carbono); la Universidad de Gante, que actúa como contribuyente neutral y de confianza; una asociación de protección social que se encarga del vínculo con los hogares vulnerables; y el operador del sistema de distribución local.

El papel de la ciudad resultó clave, ya que apoyó la gestión general, estableció vínculos con otras iniciativas en la ciudad y ofició de coordinadora entre los diversos socios, resolviendo conflictos y problemáticas. El proyecto se desarrolló junto con un grupo de intervenciones dirigidas por el Ayuntamiento, enfocadas en abordar problemáticas relacionadas con la sostenibilidad. Entre esas intervenciones se destacaron las iniciativas para desarrollar una red de calefacción, abrir espacios verdes e instalar un sistema de propiedad comunitaria de paneles solares fotovoltaicos en el techo de iglesias.

El ambicioso consorcio se creó para maximizar el potencial de la energía generada localmente en el barrio, con la esperanza de compartir por igual los costes y los beneficios, sin tener que ampliar la red eléctrica actual. Ya existía interés local en explorar cómo se podían instalar paneles solares en más azoteas, y cómo las familias con techos inadecuados podrían invertir en instalaciones alojadas en supermercados o escuelas del barrio, ampliando las posibilidades del consorcio.

Las tres cooperativas, cada una con diferentes misiones, fueron fundamentales para facilitar las oportunidades de participación ciudadana. Ecopower, la cooperativa energética más grande de Bélgica, desempeñó el rol de agregador, incentivando y empoderando a los residentes para que controlaran mejor su consumo de energía a través de la gestión de la respuesta ante la demanda, utilizando medidores inteligentes y aplicaciones de datos abiertos. La cooperativa EnerGhent brindó a los ciudadanos la oportunidad de invertir en la producción local de energía solar mediante la adquisición de paneles fotovoltaicos. Una cooperativa de automóviles eléctricos llamada Partago puso a disposición vehículos eléctricos y estaciones de recarga para que el exceso de energía no consumida directamente se utilizara o almacenara en baterías de automóviles. Para completar el panorama, el proyecto también experimentó con el almacenamiento de electricidad en baterías para el hogar.

El consorcio trabajó en conjunto para consolidar el vínculo con la población local, involucrando en la instalación de los paneles solares a residentes de diferentes orígenes y propietarios de diversa índole. También, organizó presentaciones en eventos y festivales vecinales, y un café comunitario actuó como punto de encuentro para aquellos interesados en conversar sobre sostenibilidad. Los talleres que se llevaron a cabo en un edificio comunitario dieron lugar a una conversación fluida y continua entre las cooperativas y los ciudadanos. En algunos casos, los residentes que habían asistido a los talleres organizaron sus propias sesiones informales en su casa. La combinación de oportunidades formales e informales de debate creó una sensación de apertura que permitió derribar la creencia de que los paneles solares son demasiado caros o requieren mucho tiempo de mano de obra.

Tener una clara propuesta de apoyo financiero para su instalación facilitó en gran medida la participación de quienes, en un principio, se mostraban reticentes a sumarse al proyecto. Se ofrecieron préstamos para proyectos de energía respaldados por el Gobierno flamenco, que permitían a los residentes acceder a un monto de hasta 30000 euros sin intereses, y se facilitó el acceso a fondos de préstamos rotativos locales, a través de los cuales el dinero devuelto se utiliza en actividades de baja emisión de carbono. Estas oportunidades financieras dieron lugar a que más personas participaran y se beneficiaran de los proyectos de energía solar.

Durante la iniciativa, surgieron algunos desafíos. Ya que se había establecido un vínculo con los residentes de Daamport, habría sido posible diseñar un programa que no se restringiera únicamente a las instalaciones solares, sino que incluyera también la implementación de medidas de eficiencia energética. Todavía debe realizarse el trabajo de aislamiento en una gran cantidad de azoteas, y la información de las diversas ofertas y posibilidades de financiación abrumó a los residentes al momento de decidir. También hubo personas a las que se les denegó el préstamo. Por otro lado, debido a las barreras lingüísticas, se habría necesitado más tiempo de intercambio entre las organizaciones comunitarias integradas, a fin de que se consolidara un vínculo de confianza. Tampoco resultó fácil instalar los paneles en las viviendas de alquiler, ya que los propietarios en general decidieron no invertir en el proyecto, incluso cuando se les habían dado sólidos motivos financieros para hacerlo. Existió la intención de convocar a los ciudadanos interesados en invertir en proyectos de energía solar de propiedad cooperativa en otras viviendas; sin embargo, las regulaciones del sistema energético siguen obstaculizando esa posibilidad.

Si bien todas estas dificultades ralentizaron el progreso, fue posible empezar a implementar algunos de los proyectos de propiedad comunitaria. Por ejemplo, EnerGhent firmó un acuerdo con el supermercado Aldi, con empresas locales y una escuela, para alojar instalaciones solares de propiedad comunitaria en sus edificios. Todo ciudadano que invirtió en el programa de energía solar pudo convertirse en miembro de la cooperativa y beneficiarse de dividendos financieros.

Esta cooperación de múltiples partes interesadas, con una significativa participación ciudadana, ha producido resultados tangibles y reales; asimismo, ha proporcionado información sobre los desafíos que pueden tener que enfrentar los ciudadanos durante la instalación del sistema de generación de energías renovables. Un proyecto para la instalación de una red “justa e inteligente” ha permitido que la energía solar sea rentable y asequible para los nuevos residentes, optimizando la producción de energía a nivel local mediante un mejor equilibrio entre la oferta y la demanda. Ha creado un sentido de pertenencia comunitaria en el barrio implicado, gracias a un enfoque totalmente colectivo y participativo. La iniciativa resultó fundamental para la ciudad, ya que le permitió experimentar el trabajo cooperativo a través de nuevas alianzas, establecer marcos y regulaciones que apoyen la producción de energía verde a nivel local y generar un modelo de negocio justo y rentable.


Texto editado a partir de la sesión de testimonios de expertos por Timo, del Ayuntamiento de la ciudad de Gante


Financiación Impacto Información adicional
  • Coste promedio de la instalación solar fotovoltaica: 3.000 euros.
  • Pagado gracias a la financiación directa de los participantes, préstamos energéticos y/o un fondo verde rotativo.
  • Se instalaron 253 paneles en 102 viviendas familiares, 2 edificios de apartamentos, 8 viviendas de alquiler, 2 escuelas y 8 edificios de empresas y organizaciones.
  • Entre los participantes se incluyen 8 inquilinos y 11 familias vulnerables. Con 2 de esas familias existió una barrera lingüística.

Paxticipación municipal: Ayuntamiento de Lovaina

Imagen < Cortesía de Jos Dierickx

Lovaina es la octava ciudad más grande de Bélgica, ubicada en la provincia flamenca de Brabante. En los últimos años, ha ganado reputación por su galardonado trabajo en materia climática, que le valió el Premio “Green Leaf” de la Comisión Europea en 2018 y el Premio Capital de la Innovación en 2020. La ciudad está enfocada en maximizar la generación de energía verde dentro de su propio territorio y los alrededores, y para 2035 tiene como objetivo construir al menos 20 nuevas turbinas eólicas.

El Ayuntamiento de la ciudad es miembro de LICHT Leuven, una asociación entre la ONG Leuven 2030, la cooperativa energética ciudadana Ecopower, la red europea Rescoop.eu, diversas ONG, instituciones y empresas semipúblicas, que tiene como objetivo acelerar la transición energética local.

LICHT Leuven se creó para ayudar a la ciudad a cumplir sus objetivos de energía renovable e impulsar la propiedad ciudadana. Durante una sesión de testimonios de expertos de mPower, Dries Vleugel, integrante de la autoridad local de Lovaina, explicó que el Ayuntamiento considera que el sol y el viento son bienes públicos de propiedad común, por lo que la generación de energías renovables debe ser para el beneficio de la comunidad en su conjunto. Para lograr el objetivo de manera eficaz, es fundamental el trabajo en colaboración con cooperativas energéticas de la región que puedan invertir en la producción local de energía. La ciudad se vería favorecida de diversas maneras con esta perspectiva. Las cooperativas energéticas permiten participar a través del mecanismo de un voto por miembro y, además, generan oportunidades de aprendizaje, compromiso y asistencia para la comunidad. Las ganancias económicas permiten devolver dinero a los inversores individuales y se utilizan para perseguir objetivos sociales más amplios. El compromiso con la participación comunitaria se ha incorporado a través de una decisión del Ayuntamiento, que establece que debe haber al menos un 50 % de participación ciudadana directa en cualquier proyecto de energías renovables.

LICHT Leuven se inspiró en la cooperativa energética belga Ecopower. En 2018, Ecopower ganó una licitación municipal para oficiar de socio estratégico de la ciudad y acelerar la transición energética local. La cooperativa belga se asoció con un consorcio de organizaciones locales para desarrollar un programa de actividades que permitiera a los ciudadanos, las autoridades y las empresas locales actuar de manera más eficiente y generar energía a partir de fuentes renovables.

Una parte esencial de la propuesta implicaba que Ecopower ofreciera a la población local la oportunidad de participar en los proyectos adhiriéndose a una comunidad energética. La asociación LICHT-Leuven, conformada por el Ayuntamiento de la ciudad, la ONG Leuven 2030, Ecopower, Rescoop.eu, otras ONG e instituciones y empresas semipúblicas, se fundó como unidad de desarrollo de proyectos, encargada de implementar los planes. Con el apoyo de la provincia de Vlaams-Brabant, la unidad de desarrollo de proyectos implementa ahora un enfoque holístico en toda la región y está reuniendo una sólida cartera de inversiones de proyectos de energías renovables y eficiencia energética, que se presentará ante el Banco Europeo de Inversiones como parte del programa de financiación ELENA.

LICHT Leuven ha afianzado su presencia en la ciudad mediante una serie de talleres sobre cómo influye la reducción de las emisiones de carbono en la vida cotidiana y diversas temáticas como las bombas de calor, la ventilación y la generación de energías renovables. La energía solar se ha convertido en una de las opciones centrales del proyecto debido a la relativa facilidad de su instalación. La unidad de desarrollo ha trabajado para encontrar azoteas adecuadas donde instalar paneles de energía solar fotovoltaica, y ha explorado una amplia variedad de oportunidades, desde escuelas públicas hasta locales comerciales. Finalmente, se seleccionaron 10 azoteas de edificios públicos como sitios viables para la instalación. Por otro lado, el Ayuntamiento ha adquirido “energía solar fotovoltaica como servicio” de dos cooperativas, Ecopower y Ecoob, para cubrir la demanda en los edificios que son de su propiedad. Se ha instalado un sistema de 830 kWp con un 100 % de financiación ciudadana disponible a través de la cooperativa, por un total de 650.000 euros. El éxito del proyecto ha demostrado la eficiencia de la colaboración y la voluntad de los ciudadanos de contribuir con su tiempo, su conocimiento de la región y sus finanzas para apoyar el objetivo de la ciudad de alcanzar la neutralidad de carbono.

Dries Vleugel, miembro del equipo del Ayuntamiento de Lovaina que se dedica a cuestiones de energía, afirmó que el éxito del trabajo colaborativo de la asociación LICTH se debe a la fortaleza singular que cada uno de los integrantes ha aportado.

“La población, las empresas locales y los socios creen que la ciudad es un aliado confiable y un buen embajador en este tipo de proyectos. Por otro lado, las cooperativas tienen más poder para movilizar grupos de ciudadanos y reunir conocimientos técnicos y un tipo de experiencia que no se encuentra en la administración de la ciudad: la experiencia en el desarrollo de proyectos energéticos”.

“Si se logra trabajar colaborativamente, se crea un sistema de apoyo eficiente”.

La unidad también está explorando proyectos de movilidad eléctrica (por ejemplo, para compartir vehículos eléctricos y bicicletas eléctricas) a partir de la energía fotovoltaica: la colaboración entre los diferentes socios ha sido útil para el desarrollo de la fundamentación comercial. Por otro lado, la unidad tiene el objetivo de implementar un nuevo sistema de calefacción urbana en un bloque de pisos para 40 personas, que utilizará agua del río Dyle para generar calor. La utilización de esta nueva fuente de energía estará acompañada de una campaña de educación sobre eficiencia energética, para garantizar que se maximice el potencial de reducción de carbono del nuevo sistema.


Texto editado a partir de la sesión de testimonios de expertos de mPower, por Dries Vleugel (Ayuntamiento de Lovaina)


Proyectos de mecenazgo para el futuro: Križevci, Croacia

Cycle in Križevci

Imagen < 1.a imagen

La ciudad croata de Križevci se está convirtiendo en una precursora del trabajo a favor de la energía limpia y contra la pobreza energética. Situado en las cercanías de la capital, Zagreb, en el centro de Croacia, el ayuntamiento alberga a aproximadamente 21.000 habitantes: el 50 % vive en la zona urbana y el 50 % restante, en las zonas rurales circundantes. Križevci es la primera ciudad croata en implementar un proyecto de energía renovable financiado a través del mecenazgo, un esfuerzo que la ha convertido en un caso de éxito a nivel nacional, que muchas otras ciudades tienen la intención de replicar.

En 2018, inauguró una planta de energía solar totalmente financiada a través del mecenazgo. La instalación, situada en la azotea del centro de negocios de la ciudad, tiene una capacidad de 50 kilovatios y, según se ha estimado, permitirá ahorrar alrededor de 55 toneladas de dióxido de carbono al año. La energía solar que produce se utilizará principalmente como suministro para el centro de negocios, y el excedente complementará la red municipal.

El proyecto comenzó cuando la cooperativa de energía Zelena Energetska Zadruga (ZEZ, o la Cooperativa de Energía Verde) propuso la idea y dirigió todo el proceso del proyecto, aportando su experiencia y alquilando el equipo solar necesario.

ZEZ trabajó en estrecha colaboración con la administración municipal de Križevci, que celebró dos sesiones informativas públicas para los residentes y difundió la noticia en los medios de comunicación locales, asegurándose de que los ciudadanos estuvieran de acuerdo con el proyecto. Debido al entusiasmo que generó en la población, solo tomó diez días alcanzar la meta de 30.000 euros a través del mecenazgo. En total, 53 ciudadanos invirtieron en el proyecto. La inversión se gestiona como un préstamo a diez años, con una tasa de interés del 4,5 % que se paga a los ciudadanos anualmente. Después de los diez años, la central eléctrica será propiedad total del Ayuntamiento.

El proyecto ha tenido tanto éxito y popularidad entre los residentes que ya está inspirando nuevas ideas. En la primera mitad de 2019, el Ayuntamiento de Križevci construyó otra planta de energía solar en la azotea de la biblioteca pública. El margen para la implementación de futuros proyectos es amplio. Križevci ha creado ahora su propia cooperativa energética, KLIK. KLIK se fundó el 5 de marzo de 2020 y, entre otros objetivos, conectará las instalaciones solares de las azoteas de Križevci a una microrred basada en la tecnología “blockchain” (cadena de bloques).


Texto elaborado por Lucija Gudić y Danijel Šaško, del Ayuntamiento de Križevci


Información adicional

Bonos comunitarios: Swindon, Reino Unido

El Ayuntamiento de Swindon recaudó 4,2 millones de libras esterlinas y lideró un nuevo modelo de colaboración entre la ciudad y la población, emitiendo con éxito bonos comunitarios para desarrollar un parque solar.

Swindon es una ciudad de grandes dimensiones en el suroeste de Inglaterra. Se encuentra en las principales rutas de transporte entre la capital y Bristol, y tiene una población de 222.000 habitantes.

En 2021, el Plan de Acción Cero Neto de Swindon estableció la estrategia que el Ayuntamiento implementará para alcanzar el cero neto en sus propias emisiones de carbono para 2030, y para ayudar a la comunidad en general a lograr el mismo objetivo para 2050.

Como parte del programa de descarbonización, el Ayuntamiento de Swindon había elaborado la fundamentación de dos instalaciones solares montadas en tierra de 5 MW, en Common Farm y Chapel Farm. Buscaba una solución de financiación que le permitiera localizar los beneficios financieros y aumentar la participación pública. Si bien el Ayuntamiento había tomado medidas para hacer frente a la emergencia climática, el proyecto no era muy conocido por la ciudadanía y había quienes se sentían excluidos del debate. El Ayuntamiento se puso en contacto con Abundance, una plataforma de inversión social, para asistir a las dos empresas de propiedad municipal que lideran los proyectos a recaudar los fondos necesarios.

El resultado de este proceso fue la creación del primer bono solar municipal del Reino Unido. La vinculación con Abundance abrió la puerta al marketing y a la gestión del proyecto. La oferta se lanzó antes de la etapa de construcción de las huertas solares, y atrajo a 12.000 inversores. El proyecto alcanzó popularidad en el área local: el 35 % de la inversión total se recaudó en la ciudad de Swindon y sus alrededores. El bajo umbral para invertir permitió la participación de diferentes inversores locales (el 2 % de los inversores colaboró con apenas 5 libras esterlinas). Se prevé que cada inversor obtendrá una ganancia del 6 % a lo largo de 20 años, lo que contribuirá a lograr el objetivo del Ayuntamiento de que los beneficios económicos de su estrategia climática sigan circulando en Swindon. El Ayuntamiento también se ha comprometido a invertir un porcentaje de los beneficios generados por la huerta solar instalada a partir de nuevos proyectos comunitarios locales, y ha iniciado una campaña de promoción de su objetivo.

Aprovechando el trabajo realizado con Swindon, la plataforma Abundance ha implementado la opción “Community Municipal Investment” (inversión comunitaria) para que otros ayuntamientos emitan bonos respaldados por su capacidad de solicitar préstamos a tasas más bajas. El Ayuntamiento de West Berkshire, en las proximidades de Swinton, es uno de los que ha utilizado la opción. Durante un evento de mPower, Bruce Davis, integrante de la plataforma Abundance Finance, afirmó que el Ayuntamiento de West Berkshire se mostró sumamente satisfecho con la opción de inversión comunitaria después de que 1000 personas invirtieran dinero en un esquema impulsado por la autoridad local. De esta manera, fue posible transformar la dinámica local e incluir el trabajo colaborativo y el apoyo mutuo. Abundance sigue buscando nuevas formas de maximizar el impacto social y medioambiental. Recientemente, lanzó una nueva opción que permite a los inversores donar sus intereses a programas de beneficencia y del Ayuntamiento, y el 15 % de los inversores han optado por hacerlo.


Texto editado a partir de la sesión de testimonios de expertos de mPower, con Bruce Davis, de la plataforma Abundance


Acceso para todos: Lambeth, Reino Unido


Imagen > Cortesía de Malc McDonald en Geography

Repowering London, una organización comunitaria de energía de Lambeth, ha encontrado diferentes maneras de superar algunos de los obstáculos que impiden a las personas de bajos ingresos participar en los esquemas comunitarios energéticos. La organización se ha convertido en el proveedor de energía comunitaria del Ayuntamiento.

La participación democrática, y especialmente el esfuerzo inicial por crear una comunidad energética, requiere mucho tiempo y, a menudo, resulta imposible de lograr, especialmente para las personas con bajos ingresos o que requieren cuidados adicionales. Sin embargo, los residentes pueden convertirse en miembros de Repowering London por solo 1 libra esterlina para obtener una participación democrática de propiedad. Para las personas que cuentan con beneficios o son menores de 25 años, la inversión comienza en 50 libras esterlinas (el aporte de los demás inversores es de un mínimo de 100 libras esterlinas).

En Brixton, Repowering London ha instalado en viviendas sociales paneles de energía solar fotovoltaica financiados por los ciudadanos. Las ganancias se reinvierten en el área local, por ejemplo, en un programa emblemático de educación para los jóvenes.


Texto editado a partir de una investigación realizada por Britt Jurgensen (mPower)

4. Lecturas adicionales

Podcasts sobre comunidades energéticas

“Energy Cities” en Soundcloud

https://soundcloud.com/energy-cities/ecf-episode-prague

Antecedentes de comunidades de energías (renovables)

El poder de las energías renovables comunitarias en acción
Introducción básica a la energía comunitaria y a la legislación sobre las comunidades energéticas
http://www.foeeurope.org/unleashing-power-community-energy

Energía comunitaria

Una guía práctica para recuperar el poder
https://energy-cities.eu/publication/community-energy/


El apoyo de las ciudades a las comunidades de energías renovables
Informe sobre diferentes modelos de facilitación y colaboración, y estudios de casos específicos con directrices para los responsables de tomar decisiones políticas a nivel local y regional
https://energy-cities.eu/publication/how-cities-can-back-renewable-energy-communities/


Cómo alentar a los ciudadanos europeos a invertir en energías sostenibles
Informe sobre las comunidades energéticas, con estudios de casos sobre modelos de financiación, participación y colaboración
http://www.ventplus.be/media/static/files/import/activity/rescoop-mecise-book.pdf


Las comunidades energéticas en el marco del paquete Energía Limpia
Informe sobre definiciones jurídicas y orientaciones de transposición de la legislación europea sobre las comunidades energéticas
https://uploads.strikinglycdn.com/files/48701cfd-f397-4903-9d36-1fba162223f4/Energy%20Communities%20Transposition%20Guidance.pdf

Futuros modelos de negocios en el mercado local de la energía

Documentación técnica de la USEF sobre servicios de energía y flexibilidad para comunidades energéticas ciudadanas
Documentación técnica sobre posibles modelos de negocios en los servicios de energía y flexibilidad para las comunidades energéticas
https://www.nweurope.eu/media/6768/usef-white-paper-energy-and-flexibility-services-for-citizens-energy-communities-final-cm.pdf

Financiación ciudadana

Manual de financiación ciudadana
Introducción integral a las distintas formas de financiación ciudadana
https://www.h2020prospect.eu/images/Booklets/Citizen_finance_-_Handbook.pdf

Recuperación post-covid y economía local

Una recuperación verde para las economías locales
Documento guía para una recuperación verde de las economías locales después de la pandemia de COVID-19, mediante el desarrollo de paquetes de recuperación centrados en la justicia social, económica y medioambiental
https://cles.org.uk/wp-content/uploads/2020/07/Green-Recovery-FINAL2.pdf

Estudios de caso

Los ayuntamientos como catalizadores o iniciadores de comunidades energéticas

Coopem Mouscron, Bélgica
https://municipalpower.org/articles/there-were-evenings-when-we-almost-gave-up/


Plymouth Energy Community
PlymouthEnergyhttps://municipalpower.org/articles/plymouth-energy-community-a-story-about-energy-transition-and-social-justice/

Excelencia profesional, innovación y escala de las comunidades energéticas

Som energia
https://www.generationkwh.org/


Gante, Buurzame Stroom
https://www.renewables-networking.eu/documents/BE-Ghent.pdf

Emprendimientos conjuntos y trabajo colaborativo con organizaciones ciudadanas

Eólica marina de Middelgrunden
https://www.renewables-networking.eu/documents/DK-Copenhagen.pdf


Wolfhagen
https://theconversation.com/this-small-german-town-took-back-the-power-and-went-fully-renewable-126294